Lunes 5 de marzo de 2012:
- Los milagros siguen existiendo. ¡Soy muy feliz!
Santa Lilaina pareu por un dedo
(Sería verdad, pero eu non o creo)
lunes 5 de marzo de 2012
viernes 2 de marzo de 2012
Jueves 1 de marzo de 2012:
- Me gusta pintarme las uñas de glitter dorado :)

- Me reencuentro con un amigo al que hacía mucho que no veía. ¡Esta es la semana de los reencuentros!
- Me gusta pintarme las uñas de glitter dorado :)

- Me reencuentro con un amigo al que hacía mucho que no veía. ¡Esta es la semana de los reencuentros!
jueves 1 de marzo de 2012
Crónica de un flequillo recortado
El pelo me crece muchísimo. Cada semana, el flequillo me crece tanto que me tapa los ojos y acabo pareciendo una mezcla entre un perro de aguas y Luis Piedrahita.

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Como no tengo ganas de ir a la peluquería todas las semanas, al final acabo retocando el flequillo yo en casa. Normalmente corto un poco las puntitas, lo suficiente para que no me tape los ojos, y ya. Pero ayer quise ir de valiente, además llevaba muchos días sin cortarlo. ¡Ay! Con el pelo mojado, después de la ducha, cogí una peineta para guiarme y empecé a cortar. Por los lados estaba muy largo. ¡Toma tijera! Ostras, pensé, creo que me pasé un poco. Observé atentamente mi obra:
- El flequillo ya no me tapa los ojos. Bien.
- El flequillo todavía me tapa las cejas. Bien.
- El flequillo está algo irregular en mojado. Esto ya no me gusta tanto.
- Por los lados antes lo tenía algo más larguito. Ahora está todo igual, a machete. Al principio me asusté un poco porque me recordaba a un monje o a un paje medieval. Me planteé seriamente la opción de recoger el flequillo hacia atrás con horquillas hasta que creciera de nuevo.
Por la mañana, con las GHD en la mano y respirando profundamente, me dispuse a pasar la última prueba: el alisado. ¡Uffffffffff! Pues al final no quedó tan mal.
Moraleja: Niñas, hay que ir a la pelu. Los experimentos, en el laboratorio.

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Como no tengo ganas de ir a la peluquería todas las semanas, al final acabo retocando el flequillo yo en casa. Normalmente corto un poco las puntitas, lo suficiente para que no me tape los ojos, y ya. Pero ayer quise ir de valiente, además llevaba muchos días sin cortarlo. ¡Ay! Con el pelo mojado, después de la ducha, cogí una peineta para guiarme y empecé a cortar. Por los lados estaba muy largo. ¡Toma tijera! Ostras, pensé, creo que me pasé un poco. Observé atentamente mi obra:
- El flequillo ya no me tapa los ojos. Bien.
- El flequillo todavía me tapa las cejas. Bien.
- El flequillo está algo irregular en mojado. Esto ya no me gusta tanto.
- Por los lados antes lo tenía algo más larguito. Ahora está todo igual, a machete. Al principio me asusté un poco porque me recordaba a un monje o a un paje medieval. Me planteé seriamente la opción de recoger el flequillo hacia atrás con horquillas hasta que creciera de nuevo.
Por la mañana, con las GHD en la mano y respirando profundamente, me dispuse a pasar la última prueba: el alisado. ¡Uffffffffff! Pues al final no quedó tan mal.
Moraleja: Niñas, hay que ir a la pelu. Los experimentos, en el laboratorio.
Miércoles 29 de febrero de 2012:
- Mi récord en calorías quemadas en el gimnasio: 528!!!!
- Un reencuentro casual muy emotivo ^^
- Mi récord en calorías quemadas en el gimnasio: 528!!!!
- Un reencuentro casual muy emotivo ^^
miércoles 29 de febrero de 2012
Martes 28 de febrero de 2012:
- Una (divertidísima) clase de zumba que significa un retorno a la normalidad.
- Una cocacola zero (con pinchito) con M., otro signo de la vuelta a la normalidad.
- Una conversación telefónica de 22 minutos con mi mami :)
- Una (divertidísima) clase de zumba que significa un retorno a la normalidad.
- Una cocacola zero (con pinchito) con M., otro signo de la vuelta a la normalidad.
- Una conversación telefónica de 22 minutos con mi mami :)
martes 28 de febrero de 2012
Lunes 27 de febrero de 2012:
- Una bata de cuadros. Sandwiches calentitos y consomé de pollo para cenar. Largas conversaciones y planes de futuro a corto, medio y largo plazo. Parece como si los últimos 20 días no hubieran existido y que sólo se trató de una pesadilla. Pero lejos de olvidar, seguimos aprendiendo de todo lo sucedido, y disfrutando de nuestro paraíso particular.
Siento si durante estos días y los siguientes mi escritura se vuelve demasiado sentimental o cursi. No me importa. Las palabras salen del corazón y necesito verbalizar muchas, muchas cosas.
- Una bata de cuadros. Sandwiches calentitos y consomé de pollo para cenar. Largas conversaciones y planes de futuro a corto, medio y largo plazo. Parece como si los últimos 20 días no hubieran existido y que sólo se trató de una pesadilla. Pero lejos de olvidar, seguimos aprendiendo de todo lo sucedido, y disfrutando de nuestro paraíso particular.
Siento si durante estos días y los siguientes mi escritura se vuelve demasiado sentimental o cursi. No me importa. Las palabras salen del corazón y necesito verbalizar muchas, muchas cosas.
domingo 26 de febrero de 2012
Estamos de vuelta
No sé muy bien cómo empezar esta entrada (de hecho llevo unos días dándole vueltas a la cabeza). Hoy por fin me veo con ganas y fuerzas para escribir.
Estamos de vuelta, sí (y en todos los sentidos), pero de alguna manera ninguno de nosotros es el mismo que hace unos días. Es como volver a nacer. Una vuelta a empezar. Un kilómetro cero.
Abandoné el Diario de la Alegría, porque llegué a pensar que la alegría se iba a ir de mi vida. Paradójicamente, ahora que tengo más alegrías que nunca, de momento no me apetece retomarlo. A lo mejor mañana cambio de idea y vuelvo a escribir mis pequeñas burradas diarias, no sé.
En los últimos días, en muy poco tiempo tuve (tuvimos) la oportunidad de aprender/redescubrir varias cosas:
- La unión hace la fuerza; es mil veces mejor luchar con ayuda que estando solo. Si uno flaquea, los demás están ahí para ayudarlo a levantarse. La familia es un refugio, un nido calentito con sus pollitos dándose calor unos a otros. Aunque suene cursi y tópico: el amor lo puede todo.
- No importa si a tus amigos los conoces desde la infancia o desde el año pasado. Hay amistades preciosas, de muy pocos meses de antigüedad, que durarán toda la vida.
- No basta con que parezca que estás bien: tienes que estar bien. De algún modo, ese "estar bien" se contagia y da fuerzas.
- Incluso en los peores momentos de nuestra vida, no debemos perder la esperanza; las cosas pueden cambiar a mejor siempre.
- No vale la pena preocuparse por pequeñeces. En la vida hay mil cosas más importantes.
- Las ganas de vivir son cruciales para salir adelante. Es fundamental no rendirse y sacar fuerzas de donde sea.
- Hay que ir al médico. No hay que esperar a estar mal.
- Superar una situación traumática puede tener aspectos positivos: una mayor madurez personal, una mayor valoración de las cosas importantes de la vida (y minimización de las menos importantes), un mayor optimismo frente al futuro...
- Los milagros existen. Definitivamente.
Estamos de vuelta, sí (y en todos los sentidos), pero de alguna manera ninguno de nosotros es el mismo que hace unos días. Es como volver a nacer. Una vuelta a empezar. Un kilómetro cero.
Abandoné el Diario de la Alegría, porque llegué a pensar que la alegría se iba a ir de mi vida. Paradójicamente, ahora que tengo más alegrías que nunca, de momento no me apetece retomarlo. A lo mejor mañana cambio de idea y vuelvo a escribir mis pequeñas burradas diarias, no sé.
En los últimos días, en muy poco tiempo tuve (tuvimos) la oportunidad de aprender/redescubrir varias cosas:
- La unión hace la fuerza; es mil veces mejor luchar con ayuda que estando solo. Si uno flaquea, los demás están ahí para ayudarlo a levantarse. La familia es un refugio, un nido calentito con sus pollitos dándose calor unos a otros. Aunque suene cursi y tópico: el amor lo puede todo.
- No importa si a tus amigos los conoces desde la infancia o desde el año pasado. Hay amistades preciosas, de muy pocos meses de antigüedad, que durarán toda la vida.
- No basta con que parezca que estás bien: tienes que estar bien. De algún modo, ese "estar bien" se contagia y da fuerzas.
- Incluso en los peores momentos de nuestra vida, no debemos perder la esperanza; las cosas pueden cambiar a mejor siempre.
- No vale la pena preocuparse por pequeñeces. En la vida hay mil cosas más importantes.
- Las ganas de vivir son cruciales para salir adelante. Es fundamental no rendirse y sacar fuerzas de donde sea.
- Hay que ir al médico. No hay que esperar a estar mal.
- Superar una situación traumática puede tener aspectos positivos: una mayor madurez personal, una mayor valoración de las cosas importantes de la vida (y minimización de las menos importantes), un mayor optimismo frente al futuro...
- Los milagros existen. Definitivamente.
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