Compartimos
locuras,
horas de clase,
días enteros en la biblioteca,
fiestas universitarias bailando en las ventanas (muchas, muchas, muchas fiestas, pero nunca suficientes),
alguna que otra borrachera,
un mismo techo (con otras 200 personas),
risas,
lloros,
enajenaciones mentales transitorias,
confesiones sentimentales,
camisetas,
horas y horas de cotilleos,
el punto de cordura de su hermana (tan especial como ella),
noches sin dormir,
momentos surrealistas,
anécdotas inolvidables,
una de las épocas más bonita de nuestra vida.
Ella no conoce mi blog, de momento. Algún día se lo enseñaré, y entonces ella verá esta entrada. Hoy cumple 29 años, pero para mí sigue siendo esa niña tímida de pelo negro que conocí durante las novatadas hace ya 10 años.
Cuando lo leas... ¡¡MUCHAS FELICIDADES!!

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