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martes, 21 de enero de 2014

Operación bikini 2014

Le llamo "operación bikini", pero en realidad debería llamarle "operación cambio de hábitos". Claro que quiero poder poner el bikini este verano sin que asomen demasiadas lorzas, pero lo que me estoy proponiendo es aprender a comer de manera más sana, por varios motivos:

- La ropa. No quiero salir deprimida de las tiendas de ropa, quejándome de que sólo hacen pantalones para anoréxicas (mi frase preferida cuando la prenda que me gusta no me sirve). Tampoco quiero adaptar mi cuerpo a la ropa que venden ni a las modas absurdas de thigh gaps o bikini bridges. Simplemente soy consciente de que me sobran unos kilos para sentirme a gusto en mis carnes, tengo el cuerpo que tengo y no lo voy a cambiar, sólo quiero que abulte un poco menos.

- Las fotos. Quiero poder posar para una foto sin pensar en lo gorda que voy a salir. No quiero dejar en el disco duro esa foto tan chula que quería publicar en el Facebook pero que queda sin publicar porque parezco una orca asesina y el resto de gente sale bien.

- La salud. Tengo algo de sobrepeso, no sólo a simple vista, sino que me lo dice el cálculo del IMC. En las últimas analíticas también me salió el colesterol algo alto, y no quiero tener que acabar tomando pastillas ni danacoles. Además hace poco me diagnosticaron asma (próximo objetivo: dejar de fumar).

- Mi relación con la comida. Me gusta mucho comer. Conozco a gente que, si fuera posible, se alimentaría de pastillas que contuvieran todos los nutrientes con tal de no tener que cocinar, masticar y fregar los platos. Yo no. Incluso, cuando tengo un día de bajón, me "premio" o me "consuelo" con chocolate, Mister Corn África o Pringles Sour&Cream (yo creo que contienen droga o algo). Y todo se convierte en un círculo vicioso: voy de compras, ese vestido tan mono no lo hay de mi talla, mando todo a tomar viento y me voy a por un McFlurry de oreo con dulce de leche. Y vuelta a empezar.

- El ánimo. Creo firmemente que lo de dentro está muy relacionado con lo de fuera. Si me veo bien físicamente, subo un escaloncito de autoestima, y viceversa, si estoy tranquila y contenta, voy a hacer lo posible por seguir cuidándome por fuera. Me pasa incluso con el orden de la casa: tan sólo con pasar la fregona, ordenar el cajón de las pañoletas o hacer cambio de armario, mi alma se siente un poco más zen, y viceversa, si tengo la cabeza como un bombo, no consigo que las estanterías estén ordenadas.

- La gente. No debería de importarme demasiado, pero me importa la opinión de los demás. Hace poco, una conocida, sin mala intención, me llamó "rellenita". Sé que lo estoy, pero ese comentario me llegó al alma. Nadie le dio permiso para opinar sobre el volumen de mi cuerpo. La gente seguirá opinando sin mi permiso, así que no quiero que me sigan viendo como "esa chica rellenita".


Considero que son motivos más que de sobra (sobre todo el de la salud) para plantearme un cambio de hábitos, pero para siempre. Como todo, en este proceso tengo algunos puntos fuertes y débiles:

Puntos fuertes (¡ánimo, Koki, tú puedes!): 
- Como ya dije, me gusta mucho comer, así que me gusta una gran variedad de comida. Disfruto con una pizza, sí, pero también con unas espinacas o una berenjena a la plancha. Toda la verdura me encanta. Compadezco a todos aquellos que se ponen a dieta y se deprimen al ver una alcachofa. Eso es un gran punto a mi favor. Además tampoco le pongo pegas a tomar las infusiones con sacarina o stevia, puedo sobrevivir sin azúcar.
- Aunque soy un animal sedentario, hay ejercicios que me gustan, sobre todo los relacionados con el baile. Fui a Batuka, a aerobic, a step, a body pump, y ahora voy a Zumba. Llevo dos años en este gimnasio, y voy muy motivada. Además hace unos meses empecé a socializar, y el coincidir con las chicas con las que congenio también me motiva.
- Este verano hice una versión corta del Camino de Santiago. Fue duro, sufrí, vejigas en los pies, agujetas, contracturas musculares y lloreras, dudé muchas veces de mí misma, pero al final llegué. Es una señal de que puedo conseguir las cosas que me propongo, por mucho esfuerzo que cuesten (Nota mental: recordar siempre esta última frase).

Puntos débiles: 
- La vida social. No siempre se puede comer de dieta. A veces hay compromisos, cenas familiares, de amigos, salidas nocturnas (hay que ver lo que engorda una cerveza), fines de semana enteros en casa de mi amiga M... Este fin de semana pasado tuve una cena en casa de una amiga. Había pizza, flan, crema catalana y tarta helada. Lo resolví llevándome mi cenita sana en un tupper (¡minipunto para Koki!). Aunque confieso que probé un trocito pequeñito pequeñito de flan... 
- Mi mencionada relación con la comida. Tendré que echar mano de mucha motivación y mucha fuerza para evitar esos momentos de "estoy triste/ansiosa/premenstrual/todo a la vez, necesito chocolate, mañana es otro día". 
- Me encanta hacer postres, pero en los próximos meses no los pienso hacer. Seré egoísta, pero de momento no quiero hacer cosas hipercalóricas para otros cuando yo no las puedo comer. Más adelante ya me permitiré algún postrecillo muy de vez en cuando.  ¿Os cuento algo gracioso? En Reyes me regalaron una gofrera. Sólo me dio tiempo de usarla una vez.


Tras todo este análisis, os cuento que llevo una semana haciendo una dieta del gimnasio, supervisada por nutricionistas, y estoy muy animada. No pasé hambre en toda la semana, hago las 5 comidas, comí muy bien, y en casa me apoyan mucho; comemos casi todos lo mismo, sólo que yo un poquito menos de cantidad, pero en realidad son comidas que valen para todos.

Hoy me pesaron y me midieron la grasa corporal con la maquinita esa que se coge como un volante. ¿Resultado? 1´400 kg. menos, y un 2% menos de grasa. En el espejo me veo menos barrigola. Lo importante de todo esto no sólo es adelgazar ahora, sino adoptar hábitos a mi vida: comer bien, ir al gimnasio al menos 4 días, beber mucha agua y caminar. De momento no estoy caminando gran cosa, porque estoy saliendo de un gripazo y de una lumbalgia (¡toma combo!), pero hoy me compré un podómetro y veo que, sin obsesionarme (no lo pienso hacer), también es algo que anima. Me sorprendí a mí misma dando paseíllos de la lavadora al tendal, del tendal a la cocina, luego ir a bajar la basura... para ver cómo los numeritos van subiendo. Si al final esto de adquirir hábitos sanos va a ser divertido.



Y voy yo y lo cuento en el blog

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Resumen de mi último mes

Que nadie se piense que ando desaparecida, simplemente tengo el blog algo abandonado, aunque sigo leyendo todos los blogs y webs de mi lista y a veces incluso comento algo. Últimamente la inspiración no me acompaña, tendré que plantearme escribir más como propósito de año nuevo (¡ja!). 

Desde que volví del curso en Madrid (¡ya hace un mes de eso!) pasaron varias cosas:

- Tengo proyectos laborales de los que aún no puedo contar nada porque aún no hay nada concreto. Estoy 50% ilusionada y 50% muerta de miedo. Espero que poco a poco el porcentaje vaya cambiando y la ilusión llegue al 100% y el miedo sea un gran 0% (¡ja!). 

- En la pizarra de la cocina de la casa de mi madre había una cuenta atrás: los días que faltaban para que uno de mis hermanos volviera de tierras muy muy lejanas tras una navegación muy larga. La cuenta atrás ya acabó, mi hermano ya está en casa, y el nido ya está completo, la gallina y los tres pollitos. Justo a tiempo para celebrar la Navidad en familia. El día de la llegada las cámaras nos rodeaban por todas partes y salimos en algún informativo y algún periódico.

- Junto con las bienvenidas, también hubo despedidas: Pinchiño, justo un año después de que nuestras vidas tomaran caminos separados, tomó una decisión laboral que le va a traer una suerte inmensa. Se va a trabajar a la otra punta del país. Vino a despedirse de todos los amigos y familia (porque siempre formará parte de mi familia) de la ciudad que fue su tierra adoptiva durante casi cinco años. Sabe que aquí siempre tiene una casa, que las cosas le van a ir de maravilla, y que la próxima vez que nos veamos, sólo vamos a tener buenas noticias. Merece todas las cosas buenas que le pasen y más, porque es una gran persona. Sé que en él tengo un gran amigo para toda la vida, y me enorgullece que él pueda decir lo mismo. El momento de la despedida fue triste, pero tengo la intuición de que esto sólo le va a traer cosas buenas.

- Probé las hamburguesas de canguro. En el congelador tenemos más canguro y cocodrilo. Me quedo con ganas de probar también el camello.

- Le encargué a mi hermano shikakai y amla de la India para lavar el pelo, pero los nombres de las hierbas se perdieron en las profundidades del whatsapp (bendito whatsapp) y no pudo ir a comprarlas. En su lugar me trajo millones de infusiones, galletas australianas en cantidades indecentes, pahsminas indias y souvenirs variados :)

- Tengo las manualidades algo abandonadas, porque mi taller de costura es una torre de cajones que tuve que quitar del salón para poner el árbol de Navidad. Como me da pereza ir a buscar la torre a la otra habitación, se me quitan las ganas de coser y ganchillar. Sólo hice unos chupeteros y una diadema para una preciosa niñita que acaba de nacer (bienvenida Almudena, tengo muchas ganas de conocerte), y unos baberos XL para los padres para hacer la broma. Es una niña muy deseada y no me extraña que a los padres se les caiga la baba.

- En el gimnasio nos hicieron "prometer" que estas navidades sólo vamos a engordar como mucho medio kilo (¡ja!).

- Sigo yendo a la presoterapia, llevo 9 sesiones. De medidas sigo igual, pero con las piernas llenas de pequeños moratones a causa del masaje con cepillo de madera. La esteticista me dice que eso es bueno, que son como pequeñas microliposucciones (¡ja!). Me encanta además su sinceridad a la hora de referirse a mis grasas incrustadas, a mi celulitis y a mi barriguita.

- Las navidades vuelven a ser navidades cuando hay un niño de dos años en casa. Ayer lo flipó cuando le dijimos que mirara debajo del árbol, que seguro que ya llegó Papá Noel. Abrió su regalo alucinando, y a la 1 y media de la mañana aún estaba saltando en el sofá gritando "¡bieeeen, fiesta!". La tristeza de estas épocas se calma un poco al verlo tan contento.

- Me compré una cafetera de cápsulas. Al comprar 10 cajas de cápsulas, la cafetera salía gratis. Sólo quedaban cápsulas de café negro. Yo no tomo café. Tengo una cafetera maravillosa y 99 cafés para las visitas (me hice uno porque me hacía ilusión estrenarla).

- Hace más de un mes fui a Ikea. Pregunté por unas láminas maravillosas que estaban en exposición. Me dijeron que estaban descatalogadas y que sólo se vendía el marco. La semana pasada volví a ir y volví a preguntar. Me las vendieron, y además rebajadas, porque para adaptarlas al marco las tuvieron que recortar y no me las podían vender al precio original. Además tenía descuento por comer allí, así que por 13 euros me llevé mis dos láminas maravillosas con sus marcos y 2 velitas. Luego fui al Primark y me compré, entre otras cosas, unos vestidos por 7 euros, o eso creía, porque al llegar a casa vi la etiqueta de uno de ellos y ponía 2´50€. Flipando.

- Me compré mi enésima poinsettia. Tuve una que me duró 3 años, pero tuve la feliz idea de transplantarla y se me murió. A ver si ésta sobrevive a las navidades.

- El otro día un desconocido me dijo que al verme se estaba acordando de las azafatas del Un, dos, tres. Yo pensé "vale, me quito mis gafas grandes y listo. Pero tú seguirás siendo imbécil".  

Todo esto dio de sí el mes de diciembre. Un broche final a un año realmente difícil, en el que nuestra fortaleza se puso a prueba y nos dimos cuenta de lo valientes que somos en las situaciones duras que nos pone la vida. ¡Pero no estamos aquí para hablar de tristezas!, así que hay que procurar sacar siempre la parte positiva de todo, y esa parte positiva es la unión de mi familia, que no permite que ninguno de los miembros flaquee, porque siempre están ahí los otros tres para sacarlo a flote. Aunque sea en la distancia. Así que este año, más que las navidades, lo que celebramos es nuestra unión, que no hay nada ni nadie en el mundo que la pueda debilitar.

Con todas estas reflexiones me despido hasta que me decida a escribir de nuevo, esperemos que pronto. Así que sólo me queda desearos a todos unas felices fiestas en familia, o junto a la gente que os quiere, que en realidad es lo que importa. ¡Besazos a todo el mundo!
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