jueves, 29 de septiembre de 2011

Me cambio de gimnasio!

Ayer fui a un conocido gimnasio sólo para mujeres (esto es como decir "unos conocidos grandes almacenes" cuando todo el mundo sabe que hablas del Corte Inglés). Tenía cita para una sesión gratis de prueba porque están en la semana de puertas abiertas, y todo lo gratis mola, así que allá fui.

Al llegar, las empleadas, muy sonrientes, se me presentaron y me atendieron muy amablemente. A pesar de que era una sesión de prueba, me pasaron un montón de cuestionarios sobre estilo de vida, hábitos, salud en general... Yo ya iba con la idea de apuntarme, y menos mal, porque si llego a estar dudando, ¡casi no me daban la opción de decir que no! Luego me pesaron, comprobé que desde que dejé la dieta volví a subir un poquito (un poquito no, subiste unos 5 kilazos y una talla de pantalón, cacho mentirosa), y me midieron la grasa corporal con el aparatito ese que te escanea el cuerpo entero y te dice lo gorda que estás aunque tú ya lo sepas.

Cuando la maquinita infernal me dijo que tengo la grasa de una morsa obesa mórbida adicta a los donuts con mantequilla de cacahuete, poco me faltó para ponerme a llorar allí mismo suplicando una liposucción de urgencia (¿alteraría los datos el minipaquete de pipas peladas sabor Tijuana que regalaban con la Cuore y que me zampé de camino al gimnasio?, pensé, ilusa de mí). En vez de eso, me mantuve muy digna mientras la chica me proponía unas metas bastante realistas a conseguir a medio plazo. Ahí ya me animé un poco.

Luego tocaba recorrido por las máquinas: un círculo de 13 máquinas que hay que recorrer 2 veces en media hora. Cuando consigues entender la máquina y empiezas a ejercitarte, una voz de hombre te dice "cambio", te bajas de la máquina tropezando para dejarle el sitio a tu compañera y te pasas a otra. Allí yo parecía la única novata, supongo que será normal, pero es que ¡hasta las señoras mayores lo hacían mejor que yo!

Luego, estiramientos. Eso sí lo sé hacer (menos mal).

Por último, firmé el contrato (¡de un año!) y me comprometí a acudir al menos tres veces por semana, y cuando pueda, a ir cinco días. Casi me da la risa.



Así me sentí yo



Conclusiones:

- Hoy me borré de mi antiguo gimnasio. ¡Adiós, clases de step! (eso sí que lo echaré de menos)

- Lo mejor de este gimnasio: la motivación. Todo son incentivos para que continúes con el ejercicio: metas, programas de puntos, regalitos, desafíos...

- Lo peor: La manera de enganchar a la gente para que se apunte. Si eres débil y no sabes decir que no, y no tienes muy claro si ir o no, no vayas.

- Una curiosidad: lo happy-yuppis que parecían todas. ¿Sobredosis de café? ¿Droja en el colacao? ¿Endorfinas endógenas producidas por lo superguay que es hacer ejercicio? Y lo que más me preocupa... ¿acabaré yo también dando saltitos y gritando "vamos, chicas"?

- Mi previsión de futuro: espero adelgazar algo, contando con la inestimable ayuda de Pinchiño en su faceta de cocinero; si me mato a ejercicios pero sigo comiendo como un náufrago recién rescatado, no hacemos nada. ¡Quiero volver a entrar en la talla 40 de Stradivarius!

lunes, 5 de septiembre de 2011

El síndrome posvacacional no existe, son los padres


Ya lo decían los Módulos: "Todo tiene su fin", y lo mismo les ocurre a mis vacaciones. ¡Hay que ver qué rápido pueden pasar dos semanas!

Empecé las vacaciones con buen sabor de boca: una alumna me regaló este broche y unos bombones como agradecimiento por el tiempo que pasé siendo su tutora:





Nos fuimos una semanita con la familia de mi Pinchiño. Metí en la maleta todos los minivestidos y sandalias que cabían, ilusa de mí, total para encontrarnos con este panorama:





El segundo día quedamos con unas amigas y aproveché para comprarme unas Converse de 8´90 euros (no pienso dejarme una pasta en las verdaderas, total para andar pisando charcos). Las sandalias y los vestiditos quedaron en la maleta el 90% del tiempo.


Granizado con sabor a mojito (sin alcohol), batido de
nata, y zumo de naranja y fresa. ¡Mmmmmmmm!



Detalle supermono y supercursi
escrito en un buzón



Los fuegos artificiales que casi nos matan del susto. Dos
de ellos salieron volando y estallaron en
un edificio. Salimos
corriendo como si no hubiera un mañana.


Pero no todo fueron días de lluvia y fuegos artificiales homicidas. También tuvimos ocasión de captar momentos como éstos en uno de nuestros rincones preferidos:







La segunda semana estuvimos con mi familia, y tuve ocasión de ir tres días a la playa. ¡Tres! Pude cumplir algo con lo que sueño todo el año: ir a la playa por la mañana y encontrarla prácticamente desierta, un lujazo.

Para poner el broche a las vacaciones, noche de chicas. Cenita, mojitos, mucha música, mucha lluvia (cómo no), hamburguesas para desayunar, y todo eso subida en estos pedazo de andamios:



Eso sí: ayer FIESTA, hoy SIESTA!! Y mañana trabajo, gimnasio y dieta. O sólo trabajo. No sé.


jueves, 18 de agosto de 2011

Haz tus propias polaroids


Desde siempre me encantan las Polaroids. Nunca tuve una cámara de ese tipo (y nunca la tendré porque creo que ya no las fabrican más), pero recuerdo que una vez vi una (ya parezco la abuela cebolleta con sus batallitas). Fue en un cumple cuando yo era pequeña, recuerdo que alguien andaba por ahí sacando fotos, y me quedaba flipada cada vez que sacaban una foto y ya salía revelada. ¡Parecía magia!

Por eso me gusta tanto esta aplicación que descubrí un día, ya no recuerdo cómo ni dónde. La aplicación se llama Pola, y te la puedes descargar aquí.

Está en inglés, pero es muy fácil de usar. Te la descargas, te aparece un cuadradito en la pantalla, en ese cuadradito subes tu foto, modificas el texto, guardas y listo.

Lo que no sé es cómo quedan impresas, pero a mí me gusta cómo quedan incluso aunque no las imprima y sólo las disfrute en el ordenador.

Yo ya estuve trasteando, y éste es el resultado:



Ésta la sacamos en el concierto de Mika el año pasado.



Sí, esas patas son mías.



Mi flor de Pascua, que sobrevive tras tres años.



Y una oruga que paseaba tranquilamente por ahí :)

martes, 26 de julio de 2011

Era un caballito de mar, que no sabía nadaaaar...

Mis fieles lectores (jajajaja) recordarán una entrada que publiqué hace tiempo sobre una nana que le canté a mi Pinchiño de 26 años para dormir (aquí).

Pues bien, estos días, que anda obsesionado perdido con la saga de Juego de Tronos y ya se fundió los dos primeros libros, me pidió que le hiciera un marcapáginas. "Hazlo como quieras, como se te ocurra", me dijo. Me acordé de la nana, rescaté las cartulinas y los rotuladores y salió esto:





Por delante, un caballito de mar que viaja en el tiempo con un reloj de arena (es que un reloj de arena era más fácil de dibujar que el Delorean de Marty McFly, jajaja).





Por detrás, una cartulina de otro color ilustrada con palabras referidas al tiempo.


Empiezo a pensar sinceramente que muy bien de la cabeza no estamos.

lunes, 25 de julio de 2011

Un bodorrio, una tarde entre hermanos y un descubrimiento

Ayer celebramos la boda de mi compañera de trabajo. Yo estaba bastante ansiosa por el tema de la peluquería, ya que en la pelu donde voy normalmente no me pudieron dar cita y tuve que pedirla en otra, en apariencia superfashiondivinadelamuerte, pero en realidad bastante choni. Así que después de levantarme a las 6:30 h., para ir a la pelu a las 7:30 h. y para estar saliendo de casa sobre las 10:00 h., y pagar 53 leuros por maquillaje + recogido, va y no me gusta el resultado.


Tengo que decir que hay varias cosas que odio de las bodas (aparte de los borrachos con la corbata en la cabeza):

- Los vestidos largos de princesita (y por extensión, los vestidos típicos de las madrinas).

- Las telas de esos vestidos (esos granates, esos verdes tornasolados, esos brilli-brilli...).

- Los chales. Los odio, no los soporto, son incómodos, quedan mal y no los sé llevar.

- Los peinados típicos de boda que te hacen en la peluquería, de ésos con tirabuzones.


Sí. Estáis en lo cierto. La peluquera choni me hizo un peinado de ese tipo. Yo que quería ir así:




O en su defecto, así:




Pues me dejaron así:



Bueno, no tanto, pero es para ilustrar que yo, que quería ir elegante, acabé yendo como la vecina del quinto de Belén Esteban. Y eso por no hablar del maquillaje: un corte drástico entre las sombras claras y las oscuras, sin difuminar, y lo peor: los labios perfilados de negro. Así, sin anestesia. Cuando llegué al ascensor de casa me los borré con los dedos en medio de un ataque de risa; cuando llegué al cuarto piso no quedaba rastro de perfilador.

Conclusión: la próxima vez, me pongo el moño de calcetines de Isasaweis, o me plancho el pelo con las GHD, y me pinto yo misma. Me sale 53 veces más barato, y al final voy como quiera yo, no como le dé la gana a la peluquera.


Lo demás: la ceremonia (a la que llegamos tarde, apresuradas y con el embellecedor del coche perdido en medio de la autopista), la novia (preciosa), el banquete, las compañeras, el ambiente, la música, la comida, la bebida... ¡todo perfecto! Aguantamos como campeonas los tacones-zancos desde las 9:30 h. de la mañana hasta una hora imprecisa de la noche, las 12 o así. Después, con mis maravillosas sandalitas planas, seguí bailando unas horitas más, sin heridas, sin estrenar las tiritas y sin romper las medias!

Ya hoy al mediodía, me llamaron mis hermanos para comer los tres juntos en casa y pasamos una tarde de lo más tranquila, de charla, siesta y merienda. ¡Nos hacía mucha falta a los tres! ¡Tan cerca que vivimos, y qué poquito nos vemos! Mientras, Pinchiño con sus padres, y mi madre en la comida que organizó con los del facebook (parece ser que los corazonitos (aquí), como les llamamos nosotras, fueron un éxito).

Para terminar este post tan inusualmente largo, algo que me impresionó, aunque no tanto como lo de Amy Winehouse (pobre mujeriña): resulta que esta noche, por primera vez que yo sepa, fui sonámbula. Mi compañera me dijo que a las 7:00 h. me levanté a hacer pis, y no tengo ni el más vago recuerdo. ¿Me levanté y no me enteré? Cada vez que lo pienso sigo flipando.

viernes, 15 de julio de 2011

Mis creaciones de esta semana :)

Esta semana parece que pude dejar un poco de lado la vagancia, y de ahí salió uno de los broches de los que estoy más orgullosa: el barquito velero!



Cuando mi madre me trajo estos apliques en forma de marineritos y timones, inmediatamente vi el broche en mi cabeza. Sí, es supersimple, tampoco hace falta un máster en Diseño de Moda y Complementos para crearlo, pero lo que me gusta es precisamente su simplicidad. No vale que lo diga yo, pero me gusta mucho :)


El barquito velero me despertó de nuevo el gusanillo creativo, por lo que corrí al chino a por unas horquillas para decorarlas con diferentes lacitos y aplicaciones:



Por un lado están estas fresitas/cerecitas (parece un híbrido entre las dos), muy infantiles y veraniegas.




Por otro lado están mis preferidas, las de lacitos de estampado escocés.




Por último, las superpijis de la muerte con telita escocesa y minipompones.


Aún no sé qué voy a hacer con tanta horquilla porque yo no me las voy a poner, a lo mejor hago muchas y las vendo por el boca a boca, que hace maravillas, jejeje.


Mañana vuelvo al chino y les compro todas las horquillas que tengan! La china va a flipar :)







Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...