Llevamos días viendo el anuncio de
esos conocidos grandes almacenes, donde tres estilosas actrices llevan vestidos vaporosos y floreados mientras luce un sol espléndido. Ya es primavera, dicen.
YA.
Se nota que no vivís en Galicia, majas
Yo estoy deseando que pare un poco de llover, a ver si así puedo dejar de respirar por las branquias.
¡Con lo que a mí me gusta la
primavera! Me encanta ese calorcito agradable que no llega a ser abrasador, los campos de margaritas, una clarita de limón con aceitunas en una terraza, los árboles que se convierten en pompones blancos y rosas (nunca supe si son cerezos o almendros), vestir con mil capas como una cebolla, la ropa de colores...
Cuando era pequeña (muy pequeña), creía que en primavera caían flores del cielo
(sí, era cursi nivel 80), porque en un capítulo de unos dibujos, creo que Candy Candy, salía una escena en la que los pétalos de los cerezos-o-almendros caían suavemente de los árboles en primavera. Pero yo, claro, pensaba que caían del cielo. Un día le dije a mi madre:
- Mamá, ¿sabes qué soñé? Soñé que era primavera.
- Es que es primavera, neniña.
En ese momento me decepcionaron los árboles, la primavera, el cielo y las estaciones.
Creo que el cariño que le tengo a la primavera (a pesar de ser una persona terriblemente alérgica) viene de un festival del cole en el que, con 3 añitos y un tutú, bailé La Primavera de Vivaldi.
¡Primavera, te espero con los brazos abiertos! y un cargamento de antihistamínicos